Decir adiós no es una frase, implica el abandonar una parte de tu vida para comenzar una nueva. El dejar a una persona no implica olividarla, más bien recordarla pero con dolor mucho dolor.
Para decir adiós a una persona primero debes estar completamente seguro de que quieres que salga de tu vida, que no la necesitas, que no es un pilar fundamental para tu vida, y debes asegurarte de que esa despedida debe acabar para los dos con un gran final, un final de libro, en el que se relate todos los acontecimientos buenos de los dos juntos.
Si no puedes convencerte de esto, es inútil que le digas adiós a esa persona, ya que forma parte de tu cuerpo de tu mente de un alma que se quedará vacía si permites su marcha.
En esta vida todo viene y va, todo es pasajero, no está bien que dejes tu vida pase por encima de tus narices y no te des cuenta de que la estás perdiendo y que no podrás ser feliz sin esa persona.
Porque a veces vivimos tan esforzados en encontrar la gran felicidad que no nos damos cuenta de esas pequeñas alegrías que tenemos a diario.
Date una oportunidad a tí mismo/a y dasela también a el/ella, porque la felicidad tiene muchos puntos a tratar, y uno de ellos, el más importante eres TÚ.
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